Los semiconductores como el “nuevo petróleo”.
Irene Toledo
El dominio de los semiconductores configura un sistema de interdependencias asimétricas que condicionan las relaciones económicas y de seguridad internacionales. En este contexto, podemos observar un proceso de “desglobalización selectiva”, caracterizado por una reconfiguración parcial de las cadenas de valor, donde la tecnología se ha convertido en un instrumento de poder y presión estratégica entre grandes potencias; este fenómeno se manifiesta en medidas como las restricciones a la exportación de chips desde Estados Unidos hacia China, planes de inversión en tecnologías sensibles por parte de la Unión Europea e intentos de relocalizar la producción a espacios considerados “seguros”.
El tablero que se dibuja
La rivalidad entre Estados Unidos y China por el control de los semiconductores va mucho más allá de lo económico, reflejando preocupaciones sobre la seguridad nacional y el liderazgo tecnológico; es una cuestión de poder. El país que controle la producción y la innovación de estos chips no solo obtendrá ventajas económicas significativas, sino que podrá condicionar las dinámicas de la economía global y asegurar sus capacidades de defensa nacional.
Para Estados Unidos, mantener su liderazgo en semiconductores es esencial para preservar su superioridad tecnológica global y su posición hegemónica en el sistema internacional. Los esfuerzos del gobierno estadunidense por restringir el acceso de China a tecnologías avanzadas de semiconductores mediante controles a la exportación son una respuesta directa a la percepción de amenaza que los avances tecnológicos plantean al equilibrio del poder global; mientras que para China, lograr la autosuficiencia en semiconductores es un paso decisivo en su estrategia “Hecho en China” para convertirse en una superpotencia, mejorando su influencia y reduciendo su dependencia de Occidente. Además, los países productores como Taiwán, Corea del Sur o Malasia (que actúa como hub de ensamblaje) son ahora piezas clave del tablero geopolítico, lo que aumenta su valor negociador y su vulnerabilidad frente a posibles disrupciones o presiones externas.
En este nuevo escenario, los semiconductores ya no se tratan como un bien industrial ordinario sino como un activo estratégico, lo que introduce tensiones e incentivos para crear “bloques tecnológicos” basados en afinidades políticas y seguridad. Como resultado, emerge un nuevo orden comercial donde la tecnología dirige la política exterior y donde las cadenas globales de producción se reorganizan en base a criterios de seguridad y resiliencia.
¿Y nosotros?
La respuesta europea toma forma en varios instrumentos concretos. La Chips Act moviliza 43.000 millones de euros para duplicar la cuota europea en producción de chips hasta el 20% en 2030, o el IPCEI AST que coordina inversión pública y privada entre estados miembros para desarrollar tecnologías de fabricación de próxima generación.
En España, el PERTE Chip tradujo estos objetivos en un programa de 12.250 millones orientado a atraer inversión y fortalecer la cadena de valor local. La AEI y el CDTI son los brazos instrumentales de esta política: la primera financia la investigación científica en semiconductores, el segundo canaliza recursos hacia proyectos empresariales. Para empresas e investigadores españoles, estos mecanismos son el acceso real a financiación en un momento en que la capacidad instalada se está decidiendo.
España llega a esta carrera con activos reales, talento investigador, empresas con capacidades de diseño consolidadas y un tejido académico conectado a los principales programas europeos. Pero debemos conectarnos, confiar y colaborar.
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Actividades
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El pasado 21 de mayo el equipo de SemiConecta asistió al evento “España en el marco europeo de Seguridad” organizado por la AEC, CEOE, TECDUAL y la sede de la oficina del Parlamento Europeo en España. Allí pudimos conectar con actores de la industria y conocer de cerca los proximos pasos del país a nivel industrial en materia de defensa.
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Siguiendo esta línea, hemos asistido también el día 22 de mayo a la jornada informativa “Financiación de tecnologías duales para la seguridad y la defensa” organizada por el CDTI junto a diferentes instituciones y representantes del sector para dar a conocer las inversiones previstas en I+D a través del CDTI en el marco del Plan Industrial y Tecnológico en 2026.
Todo esto se reflejará en futuras comunicaciones de SemiConecta donde trataremos de guiaros o preguntaros por vuestro interés o participación en estos programas.
SemiConecta es un espacio orientado a la conexión práctica entre todos los agentes de la cadena de valor de los semiconductores en España